Robert
Swartz dirige el “National Center for Teaching Thinking” de Boston, un centro
donde se piensa sobre el proceso de la enseñanza, ofreciendo asesoramiento,
formación y recursos a los docentes para introducir el pensamiento crítico y
creativo en la escuela.
Cuando
hablamos de pensamiento creativo nos referimos a ser capaces de producir ideas
originales, y con el pensamiento crítico pensaremos sobre estas ideas,
preguntándonos si son correctas y funcionarán. Es muy importante que los
alumnos formulen las preguntas y reflexionen antes de que los maestros les den
las respuestas. Por ello, la técnica que debe utilizar el maestro para fomentar
estas habilidades de pensamiento es enseñar estrategias para que piensen
preguntas importantes y sepan responderlas, aunque dependiendo del pensamiento
se realizan un tipo u otro de preguntas. De esta forma, los alumnos con la
ayuda del maestro deben construir su propio conocimiento, convirtiéndose en
alumnos activos de su aprendizaje.
No
debemos olvidar que los libros de texto no son el único vehículo de
aprendizaje, también encontramos mucha información en Internet, por ello las
nuevas tecnologías son un buen recurso si se utilizan correctamente, es decir,
los maestros tienen que enseñar a los alumnos a extraer la información correcta
de estas fuentes y reelaborarla.
Si
queremos lograr este cambio en la escuela, los maestros tienen que cambiar la
forma tradicional de enseñar y adaptarse a la situación. Es el alumno el que
aprende, y el maestro tiene que ayudar a los estudiantes a aprender mediante el
pensamiento y todo lo que les rodea cada
día. Los estudiantes tienen que ser activos y no pasivos, por lo que el maestro
debe realizar diferentes actividades que fomenten el pensamiento como debates
en grupo donde cada alumno reflexione sobre una determinada situación y exprese
su opinión, realizar investigaciones en las que se compare información, etc.
La
gran problemática es que siguen habiendo aulas en las que profesores
tradicionales enseñan a futuros maestros a enseñar de forma tradicional. Del
mismo modo que Robert Swartz, pienso que debemos cambiar esta situación
tradicional de escuchar, memorizar y “aprender”, porque hay muchas más
estrategias fructíferas como las habilidades del pensamiento, en las que los
alumnos mismos son los protagonistas de su aprendizaje y construyen su
conocimiento con la ayuda del maestro, el cual les proporciona estrategias para
fomentar el pensamiento crítico de estos.

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