miércoles, 8 de mayo de 2013

Artículo: La ciudad, un espacio para aprender.

                             EL VALOR EDUCATIVO DE LA CIUDAD Y SU PATRIMONIO



La ciudad y su patrimonio tienen una función educadora principal que a menudo se obvia.  El patrimonio es un conjunto de manifestaciones culturales que se consideran relevantes para la sociedad, diferenciamos diversos patrimonios como el cultural (tangible e intangible) y el natural. Todos los valores patrimoniales están ligados con la historia de cada ciudad, por lo que son muy importantes para convertir a la ciudad en un espacio educador. Así pues, el patrimonio nos permite aproximarnos al pasado y es la parte visible de la historia, por lo que es un instrumento educativo significativo, ya que la contemplación, la valoración y el estudio de éste hacen que aumenten los conocimientos de los ciudadanos sobre la sociedad.

Por esta razón, la ciudad debe llevar a cabo sus funciones tradicionales y su función educadora mediante actividades y situaciones que promuevan la formación y desarrollo de sus habitantes. Se clasifican las actividades en función del grado de interacción y en función de los objetivos de aprendizaje.

Cuando hablamos del grado de interacción diferenciamos tres tipos de actividades: las que emiten un mensaje y se supone que alguien lo ha recibido (primer grado, baja interacción), las que parten de un diálogo o pregunta previa e interactúa con el receptor (segundo grado), y las que son resultado de diversas interacciones entre el personal de las instituciones patrimoniales y los ciudadanos (tercer grado). Por otro lado, diferenciamos las actividades en base de los objetivos: actividades que se diseñan en torno al patrimonio (informar sobre elementos patrimoniales), actividades de carácter lúdico-creativo (promocionar un elemento patrimonio cualquiera), actividades de carácter metodológico (mostrar los métodos de análisis del patrimonio), y diversas actividades educativas (potenciar y desarrollar valores y formas distintas de ver la realidad). Todas estas actividades son instrumentos que la ciudad debe utilizar para educar.

En conclusión, la ciudad educa a sus ciudadanos mediante el potente instrumento que posee, el patrimonio,  y la escuela es el resultado de la educación. Por lo que, la ciudad es la principal educadora y la escuela es un pilar importante de ésta que refuerza y transmite los valores que la sociedad posee. No debemos olvidar la importancia de la ciudad en el día a día, ya que ésta forma a sus ciudadanos en valores, conocimientos y saberes sobre su ciudad y el resto de ciudades. Es por ello, por lo que los maestros deben realizar actividades relacionadas con la ciudad y su patrimonio pero no solo en el aula, sino principalmente fuera de ésta, es decir en la ciudad en la que se encuentren, acudiendo así a museos, haciendo recorridos por lugares históricos… donde los alumnos se divierten aprendiendo, participan activamente y su aprendizaje es significativo.

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