La
ciudad y su patrimonio tienen una función educadora principal que a menudo se
obvia. El patrimonio es un conjunto de
manifestaciones culturales que se consideran relevantes para la sociedad,
diferenciamos diversos patrimonios como el cultural (tangible e intangible) y
el natural. Todos los valores patrimoniales están ligados con la historia de
cada ciudad, por lo que son muy importantes para convertir a la ciudad en un
espacio educador. Así pues, el patrimonio nos permite aproximarnos al pasado y
es la parte visible de la historia, por lo que es un instrumento educativo
significativo, ya que la contemplación, la valoración y el estudio de éste
hacen que aumenten los conocimientos de los ciudadanos sobre la sociedad.
Por
esta razón, la ciudad debe llevar a cabo sus funciones tradicionales y su
función educadora mediante actividades y situaciones que promuevan la formación
y desarrollo de sus habitantes. Se clasifican las actividades en función del
grado de interacción y en función de los objetivos de aprendizaje.
Cuando
hablamos del grado de interacción diferenciamos tres tipos de actividades: las
que emiten un mensaje y se supone que alguien lo ha recibido (primer grado,
baja interacción), las que parten de un diálogo o pregunta previa e interactúa
con el receptor (segundo grado), y las que son resultado de diversas
interacciones entre el personal de las instituciones patrimoniales y los
ciudadanos (tercer grado). Por otro lado, diferenciamos las actividades en base
de los objetivos: actividades que se diseñan en torno al patrimonio (informar
sobre elementos patrimoniales), actividades de carácter lúdico-creativo
(promocionar un elemento patrimonio cualquiera), actividades de carácter
metodológico (mostrar los métodos de análisis del patrimonio), y diversas
actividades educativas (potenciar y desarrollar valores y formas distintas de
ver la realidad). Todas estas actividades son instrumentos que la ciudad debe
utilizar para educar.
En
conclusión, la ciudad educa a sus ciudadanos mediante el potente instrumento
que posee, el patrimonio, y la escuela
es el resultado de la educación. Por lo que, la ciudad es la principal
educadora y la escuela es un pilar importante de ésta que refuerza y transmite
los valores que la sociedad posee. No debemos olvidar la importancia de la
ciudad en el día a día, ya que ésta forma a sus ciudadanos en valores,
conocimientos y saberes sobre su ciudad y el resto de ciudades. Es por ello,
por lo que los maestros deben realizar actividades relacionadas con la ciudad y
su patrimonio pero no solo en el aula, sino principalmente fuera de ésta, es
decir en la ciudad en la que se encuentren, acudiendo así a museos, haciendo recorridos
por lugares históricos… donde los alumnos se divierten aprendiendo, participan
activamente y su aprendizaje es significativo.
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